Estar frente a él nuevamente la dejó incluso más impactada que el nocturno salido de control. Verlo nuevamente era de cierta manera un alivio, porque significaba que no estaba loca, que él no había sido un producto de su imaginación y que de verdad existía. Estaba haciéndole frente al nocturno con aquella espada de filo negro en el que bailaban brumas oscuras como el humo. Las botas de él sonaron contra la piedra mientras avanzaba rápidamente para rematar a la criatura.
El