200 - Un nuevo comienzo.
Jazmín despertó con un suspiro profundo, como si emergiera de una densa niebla. La familiaridad del cuarto la rodeó: el papel tapiz floral, las cortinas traslúcidas y el antiguo ropero de su tía. Sentía una mezcla de desorientación y consuelo. Era como si hubiera viajado en el tiempo, a un lugar seguro y conocido. Pero había algo distinto, una sensación de vacío en su memoria.
Unos suaves golpes en la puerta rompieron el silencio. Su madre entró con una sonrisa cálida, husmeando en el ropero.
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