Capítulo 39: Un nombre en la oscuridad
Dante permaneció en silencio, mirando fijamente el nombre que brillaba en la pantalla de Sophia. La oficina parecía inusualmente silenciosa; el peso del descubrimiento se cernía sobre ellos. Fuera, a través de los ventanales que iban del suelo al techo, la ciudad seguía su curso como si nada hubiera cambiado, pero dentro de la habitación, todo se sentía diferente. Sus instintos le habían advertido que algo no andaba bien desde el ataque al almacén. Ahora,