Durante el camino, David no me dijo nada, simplemente tenía su mirada fijada en la carretera, mientras yo miraba por la ventanilla, aunque no se veía casi nada ya que era de noche y el camino por donde íbamos estaba muy oscuro, hasta que por fin David paro el coche, apagó las luces bajando y rodeando el vehículo, hasta que abrió la puerta del copiloto, cogió mi mano haciendo que bajara del vehículo.
— ¿Se puede saber dónde estamos? — pregunte
—- En mi casa — me contestó muy enfadado
—- Eso es m