—¿Cómo puedo ayudarte? —le preguntó pero Alan negó despacio.
—Con esto no, nena... Escucha, voy a tener que quedarme trabajando un poco más a ver... no sé, necesito encontrar la forma de arreglar esto. Por favor pasa tú hoy por Mitch y... ¡espera aquí lo tengo! —dijo mirando a todos lados hasta enc