—No tengas miedo, mi amor, yo estoy aquí para cuidarte —susurró Giulia en voz baja cuando sintió la mano de Hasan pegándola a una de las paredes con instinto protector.
—Ya lo sé, pero eso no cambia el hecho de que daría mi vida por ti y lo sabes. Así que no creas ni por un momento que no te voy a