—¿Lista? —preguntó Alan mirando a Mar de reojo.
—Lista.
Pero por la expresión sorprendida del hombre que los recibió, era evidente que él no estaba listo para ellos.
—Veo que no era a mí a quien esperaba encontrar —lo saludó Alan cortésmente y el hombre reaccionó.
—Disculpe, es que mi secretaria