Capítulo 45
Pero no había nada que decir porque el cerebro de Mar ya estaba desconectado para cualquier otra cosa que no fuera sentir. De sus labios escapó un gemido sordo y Alan la sintió apretarse contra su mano, moverse despacio, buscar más, desesperarse, jadear, gemir, tensarse, gritar... ¡Era el puto paraí