—¡Pikaaaaa-pi!
—¡U pokemó, la mami! —exclamó el niño—. ¡É va a matá lo mostgo!
A Mar se le aguaron los ojos al ver a Alan haciendo aquel papelazo solo para complacer a su hijo, pero encima el doctor se veía todo grande y sexy en un disfraz que le quedaba como un pijama. ¿O era un pijama? Lo cierto