—Bueno, bueno… no soy exigente. Encima, debajo, de costado…
—¡Grace! Estamos hablando de algo serio, no seas golosa —fingió regañarla él.
—¡Pues todo esto es culpa tuya! Soy golosa porque hace tres días que no veo a salir el sol —respondió ella apuntando al hecho de que Mitch apenas había regresad