A Karim le tomó una fracción de segundo lanzarse de aquella cama, con el corazón acelerado y mirando a Rose, que parecía a punto de echarse a llorar en su pijama de animalitos.
—¿Qué tienes, nena, qué te sientes? Háblame... —le pidió mientras rodeaba su cara con las manos, desesperado.
La respues