Charlie sentía como si aquellas palabras fueran una bofetada.
"¿¡Y a ti quién carajo te dijo que tienes permiso para enamorarte de alguien más!?"
Su corazón dio un vuelco, porque solo de imaginar que sí, que tendría que hacer su vida con otra persona sentía que el mundo era un lugar más frío.
—¿¡