Capítulo 211
—¡Dios, no pares! —Sus manos se enredaron en sus cabellos para guiarlo y no podía creer que aquello estuviera pasando. Pero lo estaba. Ella gritaba mientras él seguía lamiendo, besando y succionando hasta llevarla tan cerca de la liberación, tan cerca que Faith que pensó que se volvería loca si para