—¡Tú no tienes sentido común, tú lo que estás es borracha como una cuba! —gruñó él tirando de su mano para meterla debajo de aquella ducha fría con la esperanza de que aquello se les pasara a los dos.
—¡Noooo! ¿¡Charlie qué haces...!? ¡No!
El chorro de agua fría cayó sobre su cabeza y ella lo pate