Mar casi se ahogó con la risa y terminó tosiendo aparatosamente.
—Es que... bueno... no lo quiero lastimar.
—Pues eso depende de cómo lo hagas, ¿eres mala en la cama?
Otro ataque de tos y Mar acabó poniendo los ojos en blanco.
—¡Claro que no...! Creo que no. Pero es que él está delicado...
—Car