—Claro —respondió la chica sonriendo y los dos se quedaron mirándola conforme se iba contoneándose al cuarto que Mar le había indicado.
—¡¿Por esto estabas tan nervioso?! —lo increpó ella golpeando su hombro.
—¿Ehhhh?... ¡Noooo! ¡No, no yo no sabía nada! —se defendió él.
—¡No me mientas, Alan! ¡H