Mar corrió hacia la puerta con el corazón acelerado y tratando de controlar el miedo que sentía. Sus pasos eran ansiosos y pesados, y su respiración se hizo profunda y agitada mientras gritaba por ayuda:
—¡Kainn! ¡Kainn!
Su desesperación se escuchó en toda la casa y de inmediato Kainn derrapó fren