Mareada. Aterrada. Furiosa.
Mar podía describir de muchas maneras aquellos sentimientos que la embargaban, pero sin dudas el peor de todos era la duda de no saber cómo estaba su hijo.
—Nena, escúchame —le pidió Alan tomándola por los hombros—. Esto es lo más difícil que vas a hacer en tu vida, per