—No puedo ser el padre de esa niña, así que me alegro de que ustedes puedan serlo por mí —murmuró con los ojos húmedos y Mar apretó su mano con un gesto de consuelo.
—Bueno, a lo mejor no puede ser el papá, pero ¿qué le parece el tío Al? —le propuso Mar—. Aceptamos visitas en fines de semana y las