Capítulo 55. Cuenta regresiva.
Aranza estaba cansada, tenía días que había estado la totalidad del tiempo en la habitación de la niña, aunque cuando entraba la nana ella se hacia la dormida, estaba cansada y sucia, muy sucia.
Como medida de protesta por la falta de confianza de Gabriel, no había querido salir o asearse, para así evitar todo lo posible el contacto con él.
La puerta sonó, Aranza corrió a acurrucarse en un sillón que era para arrullar a Gabriela, lo bueno que era reclinable, ya que lo hacía más cómodo.
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