—Nunca te he calumniado. ¿No me has amenazado para que no me baje del auto? ¿Y en el baño, no me has besado sin mi permiso? ¡Qué sin…!
Antes de que pudiera terminar sus palabras, Alex le dio un beso en los labios.
Noa se quedó atónita. "Efectivamente, mi sexto sentido tenía razón. ¡Idiota!". Se volvió más enojada y le regañó:
—¡Sinver…! Hum…
Alex no dejó que terminara de hablar y, con la mano apoyada en el respaldo de su asiento, inclinó más su cuerpo hacia ella y volvió a besarla, e incluso int