Al día siguiente, cuando Noa se despertó, el desayuno llegó a su habitación como un flujo constante.
Sofía tomó fotos de todo el desayuno, sorprendida. Finalmente, se sentó a comer y exclamó:
—Desde que te conocí, mi vida ha dado un salto cualitativo. ¿Es esto lo que llaman abrazar a una rica?
Noa no pudo contenerse y dijo:
—Solo come, ¿por qué hablas tanto?
Sofía sonrió encantada:
—No puedo evitarlo.
Después de desayunar, salieron juntas.
Cuando Noa cerró la puerta de la habitación, Sofía conti