Por supuesto, Alice no le iba a decir esto a su ingenuo asistente. No quería gastar energías explicándole todo.
Sin embargo, no esperaba que la brecha entre Noa y esa persona fuera tan profunda. Parecía que no podía ayudar en nada.
Cuando Noa acababa de entrar en el camerino, se encontró con Juan, que salía en ese momento.
—¡Hey, Noa, ven rápido! Tu hermano me había mandado ver si habías llegado.
—Hola —le saludó ella y entró al camerino.
Manuel estaba desayunando.
Noa echó un vistazo y vio que