—Buenas noches, Noa. Te he estado esperando durante mucho tiempo, por fin estás acá, tú...
Al oír esto, Noa la interrumpió de inmediato:
—Alma, ella es Sofía, mi amiga.
Fue entonces cuando Alma se dio cuenta de que la persona al lado de Noa no era su amiga Celia, sino una cara desconocida.
—Hola buenas noches, ¿cómo estás?
Sofía extendió temblorosamente su mano para saludar:
—Mucho gusto.
—Los asientos suyos ya están todos dispuestos. Adelante, por favor, os conduzco.
Las dos siguieron detrá