—Toma agua, Noa —dijo Laura.
—Gracias. —Noa tomó el vaso de agua y dio unos sorbos.
Laura, sentada frente a ella, se pasaba la mano por el pelo mientras observaba sus movimientos. Cuando Noa levantó la cabeza y reveló su hermoso cuello, blanco como la nieve, Laura recordó las palabras del director hoy.
—Noa, estuviste genial, muy bien actuado.
En ese momento, Laura notó que todos a su alrededor también estaban mirando a Noa. Normalmente, siempre que ella estaba presente, todas las miradas se cen