Si formaban equipos de dos personas, según la proporción actual de hombres y mujeres, tendrían que hacer parejas con un hombre y una mujer para evitar una disparidad de fuerza.
Nadie quería hacer equipo con Ximena, por los alardes que le gustaba hacer de sí misma y su actuación de ayer. Por su parte, Rozana parecía muy joven y le gustaba quejarse. En esta situación en la que nadie se conocía realmente, Noa, que era más tranquila y serena, se había convertido en la mejor opción.
Rozana se sintió