Un nuevo día, una nueva esperanza para vivir, así decía mi mamá y yo lo creo.
Me levanto muy aprisa, tengo el tiempo justo para llegar al trabajo, me quedé dormida porque pasé casi toda la noche en vela, casi amaneciendo fue que pude cerrar mis ojos.
Paso por la cocina sin detenerme a tomar café con Karen, ya ella se había levantado y el café ya estaba listo.
—Buenos días Fernanda veo que te levantaste tarde, ¿vas a tomar café?
—Buenos días Karen, lo siento, pero se me