Leonardo no cabía de la felicidad cuando vio llegar a Ana Paula al hotel con sus tres hijos, a los que quería como suyos.
— Son todos bienvenidos, ya mandé a preparar sus habitaciones, quiero que se sientan como en casa.
— Gracias Leonardo, no tengo como agradecerte todo lo que estás haciendo por mi y los niños. Pero esto solo va a ser temporal porque desde hoy comienzo a buscar un lugar donde vivir, quiero que mis hijos estén bien.
— Pero no tienes que irte de aquí, te lo he dicho muchas