Mi corazón comenzó a latir cada vez más rápido, me sentía muy nerviosa porque era la primera vez que veía Guillermo en ese estado de deterioro, grave y sin saber si iba a sobrevivir de ese aparatoso accidente.
En su mirada se veía una profunda tristeza y al mismo tiempo la desesperación de querer decirme muchas cosas pero que en medio de su debilidad y dolor, le costaba mucho esfuerzo poder hablar.
— Ana Paula…viniste.
— Por favor trata de calmarte un poco Guillermo, el agitarte te puede hac