— ¿Ya te vas cariño tan pronto?
— Sí mi amor, tengo varios pacientes citados para hoy.
— Pero ni siquiera has tocado el desayuno.
— No te preocupes cariño, comeré algo ligero en la clínica.
— ¿Pero al menos te espero para cenar?
— Sí, por supuesto que sí. Te amo.
Luis José me dio un beso en los labios y se fue a toda prisa. Desde que había abierto la clínica, el trabajo con los pacientes había aumentado en gran medida. Casi no teníamos tiempo de hablar en la noche, cuando llegaba a casa es