Después de buscar por un rato, Laura no pudo ver la sombra de Rita, lo cual le pareció extraño ya que Rita siempre era puntual. ¿Cómo es que aún no había llegado?
Como si se hubiera cumplido el dicho “habla del rey y aparece su sombra”, la figura de Rita apareció en la puerta principal. Los ojos de Laura se iluminaron, estaba a punto de avanzar, pero de repente se detuvo.
Vio que Rita estaba acompañada por un hombre alto de unos 1.80 metros, vestido con un abrigo beige y con una actitud solead