Elena entró en el café y vio de inmediato a Diego sentado en el lugar central, esperándola. Una sonrisa aduladora apareció de inmediato en su rostro mientras se apresuraba a acercarse al lugar frente a Diego.
—Diego, por fin tengo el placer de conocer a mi yerno— dijo.
Diego le echó un vistazo a Elena, sintiendo un poco de náuseas en el estómago.
—No puedo decir que tenga el placer de ser su yerno— respondió.
Elena rió.
—¿De qué estás hablando? ¿No te has casado ya con Laura?
—Antes de eso, ¿