Laura se quedó paralizada, volviéndose hacia Carlos, mirándolo de arriba abajo con incredulidad. ¡Dios mío! ¿Cómo no se había dado cuenta antes de lo descarado que era este hombre? No solo era descarado, sino que además carecía de la más mínima autoconciencia.
¿En qué estaba pensando antes para haberse fijado en alguien así?
—Si dices que no fue tu culpa, ¿a quién pretendes echarle la culpa? ¿A Sofía, o a quién?
Carlos no pareció notar la mirada despectiva de Laura.
—Claro que parte de la culpa