Su Brit, su hija, su preciosa hija.
Ante los ojos de Eloise, Madeline era solo una p*rra cruel.
Para Madeline, escuchar esas palabras fue como un cuchillo afilado, apuñalando cruelmente su corazón.
Nadie podía ver las heridas, pero su corazón hacía mucho tiempo que estaba plagado de heridas, su sangre brotaba por todas partes.
Madeline soportó el intenso dolor mientras sus manos temblaban, obligándose a sí misma a decir con calma, “Sr. y Sra. Montgomery, yo nunca he lastimado a Brittany, ni