Jeremy sabía que ir a ese lugar solo iba a hacerle daño.
Pero no podía separarse de ella. No podía dejar ir a la mujer que se le había metido en los huesos.
A través de la fina y densa llovizna, Jeremy vio a través de las cortinas a Ryan acercarse a Madeline. Se acercó a ella y, cuando bajó la cabeza, era evidente que la estaba besando.
Jeremy sujetó el volante con fuerza y sintió que las gotas de lluvia que caían por la ventana del coche le golpeaban el corazón. Se sentía frío y helado.
Él