Los labios cálidos y firmes de Davin sobre sus labios. La mano que ahuecaba su rostro con una suavidad que no debería pertenecer a unas manos tan fuertes. El aroma de colonia masculina y cálida que envolvía todos sus sentidos. Y el latido del corazón, tan fuerte que podía sentir el pulso en las puntas de los dedos de sus pies.
Y durante unos segundos que parecieron una eternidad, Windy dejó que ese beso sucediera.
No porque no pudiera defenderse. No porque estuviera demasiado débil para empujar