Vera respiró hondo otra vez.
—Señor Nixon, todo este tiempo lo he estado observando. Desde el primer día que entré a Marple Collection, he guardado sentimientos por usted. Yo... lo admiro muchísimo. Yo... me gusta usted. Quiero que sepa lo que siento por usted.
Vera soltó todos sus sentimientos con una voz un poco temblorosa. Su rostro se sonrojó de vergüenza, pero aun así mantuvo la mirada en los ojos de Nixon con valentía.
***
Al escuchar la confesión de Vera, Nixon se quedó en silencio duran