Pero, por otro lado, Windy también era consciente de que el estrangulamiento de Davin, de antes, había sido muy fuerte. Muy diferente a los estrangulamientos anteriores, que se sentían más como una amenaza. Esta vez, Davin la había estrangulado de verdad, con toda su fuerza.
—Señorita Windy, ¿quieres que denuncie esto, ante las autoridades? —preguntó el Doctor Lucky, con cuidado.
Windy negó, lentamente.
—No. No lo hagas.
—De acuerdo. Entonces, te sugiero que descanses primero, aquí. No te vayas