Windy se quedó de pie, en la acera, hasta que aquel coche desapareció por completo de su vista. Luego, soltó un suspiro, muy, muy largo. Un suspiro que sintió que había estado conteniendo, desde hacía varias horas.
Después de asegurarse de que no había ningún otro coche sospechoso, alrededor de su casa, Windy entró directamente en la casa alquilada, con la llave de repuesto que llevaba. En cuanto la puerta se abrió, vio de inmediato a la señora Marni, sentada en el sofá de la sala, con una taza