"¡Estás llena de sorpresas!". Habló el beta mientras mis ojos miraban a mi alrededor, sin pensarlo levanté torpemente la silla del director ya que era más pesada de lo que imaginaba y se la lancé con toda la fuerza de la que fui capaz derribándolo junto a su amigo que agonizaba. Solo faltaba el alfa.
Corrí directamente hacia su cuerpo y lo empujé al suelo, sus garras estaban fuera, así que cuando fue a agarrar mi camisa, atravesaron la tela y se clavaron en la piel de mi espalda, provocando qu