Nicki se estaba preparando, en unas horas sería la cena de beneficencia. Habían pasado ya tres días de la boda de sus amigos. Buscó en su joyero unos pendientes y el collar a juego. Se los colocó y se miró al espejo. Ella era fanática de las joyas, tenía varios estuches con diferentes diseños y uno más llamativo y delicado que otro. El que llevaría puesto ese día se lo había regalado Alina y Dante cuando ella cumplió veintiuno. Era precioso, estaba engarzado con amatistas y turquesas, y un deli