A la mañana siguiente, la luz del sol entraba tímidamente por las rendijas de la cortina, bañando la habitación en un cálido resplandor. Lucía despertó primero, contemplando el rostro sereno de Elena, quien aún dormía a su lado. Sentía una paz interior que no había experimentado en días. Sabía que la noche anterior había sido un punto de inflexión en su relación.
Elena comenzó a moverse lentamente, abriendo los ojos y encontrando a Lucía observándola. "Buenos días," murmuró, una sonrisa adormil