Mundo de ficçãoIniciar sessãoAmy
Dos horas y media es lo que me toma llegar a la casa que Christian llama “nuestra”, y la sorpresa no cabe en mí al ver la fila de carros en la entrada y a lo largo de la calle. Afuera todo parece normal, rodeado de una gran quietud y tranquilidad. Al abrir la puerta con mi llave la música se levanta, al igual que las miradas de algunas personas que reconozco como compañeros de equipo de Christian y sus parejas. Sonrío al ver







