Capítulo 39. Causa y efecto.
Marcelo bajó del auto, había visto a Adriano conversar con un hombre no muy lejos de donde él estaba, por lo que, se apresuró para saludarlo, solo que, no esperó encontrarse con Samuel cortándole el paso.
—Marcelo, qué sorpresa volver a encontrarte —saludó Samuel, metiendo las manos en sus bolsillos.
Marcelo se fijó en el hombre, lucía un poco pálido y tenía ojeras, como si no estuviera durmiendo bien, aunque no tenía por qué preocuparse. ¿Qué podía importarle si dormía o no? Al fin de cuentas,