Capítulo 52
Rebeca
Maldito, maldito y mil veces maldita sea toda su sensualidad que no me dejas resistirme a sus encantos. Siento que he caído en un pozo de adicción, sobre todo porque no puedo anticipar los movimientos de este hombre.
¿Qué por qué digo esto? Bueno, pues resulta ser que mi querido jefe me ha llamado por la línea que conecta con su oficina diciendo que tenía algo de trabajo que darme y en cuanto entré por la puerta me ha abordado con sus labios. Devorándome sin darme tiempo a a