_ ¡Mehmed, atrapame!
Vanya se lanzó a los brazos del turco que no dudo ni un solo segundo en levantarla por los aires, la risa de la dama de hierro resonó por todo el lugar y una vez que le pidió que la bajará fue que sus pies tocaron el suelo.
_ Tenías tiempo de no hacer eso _ el turco le sonrió _ bien, ahora dime qué benditos hiciste dentro de ese cuarto con don bobolón.
Vanya se sonrojó al recordar lo que había hecho, a pesar que trató de ocultar sus sentimientos le fue imposible hacerlo de