La dulce cara sonriente de Nicolás, era en si misma una grata recompensa. Sin embargo, el tener el placer que de Adara estuviese junto a ellos mientras hacían ese tal recorrido, le había dado una alegría extra que le fue completamente inesperada.
Mentiría si se dijera a si mismo que no había incitado a Nicolás a visitar su mansión, alegando que podría mostrarle su variada colección de vehículos de lujo. Adara, como era de esperarse, no había estado muy cómoda con dicha idea, pues por justificad