—¿tú piensas en cuentitos de amor?— se burla Charles —ay por favor, mejor agradece que te saque de ese infierno, donde tú misma te metiste
—¿para qué? si es como estar viviendo en ese infierno, eso que usted me hizo a noche no se lo perdonare nunca
—tú estás para complacerme— habla él impaciente
—si pero no a la fuerza, usted me maltrato
—ya cállate y come de una buena vez, no quiero discutir más contigo
—yo no quiero más nada de usted— se cruza ella de brazos
—¡basta?— grito él y lanzo todo