POV Gemmy
Voss no me soltó. Me abrazó con más fuerza contra su pecho, hundiendo su rostro en la curva de mi cuello, sujetándome tan fuertemente contra su corazón palpitante que no podía alejarme por mucho que lo intentara.
—No te fui, Gemmy —susurró Voss con voz ronca, cargada de dolor y emoción—.
—Estuve aquí. Siempre estuve aquí, justo al otro lado de la calle cada noche, mirando tu ventana, observándote, amándote. Te juro por Dios que no te dejé, Gemmy. Simplemente no podía acercarme a ti. N