Punto de vista de Gemmy
—¿Problemas? ¿Yo? Jamás —mentí con naturalidad, dedicándoles una sonrisa radiante y tranquilizadora—. Solo el calor habitual de los fogones de la cocina. ¡Vamos, siéntense! No se queden parados junto a la puerta.
Los acompañé a la mesa 8, una amplia mesa en la esquina, cerca de la ventana lateral.
Liam se sentó primero en el suave asiento de cuero, mientras que Enzo me apartó la silla de al lado antes de sentarse frente a él.
—Cuéntenme todo —dije, apoyando los codos en